Gerardo Zaldúa | 23 Sep 2026 | Equilibrio Emocional
En la vida profesional sucede algo parecido.
No siempre podemos controlar una reestructuración, un despido, un cambio tecnológico, la llegada de una nueva generación de líderes o una decisión de contratación influida por prejuicios relacionados con la edad.
La turbulencia aparece. Y entonces llegan frases como:
En ocasiones se trata de una decisión legítima relacionada con el perfil del puesto. Pero en otras, detrás de esas palabras se esconde una forma de edadismo: la creencia de que la experiencia equivale a rigidez, costos elevados, menor energía o dificultad para aprender.
Después de más de 25 años trabajando en Recursos Humanos, Head Hunting, Coaching y Mentoring, he aprendido algo importante: la edad no suele ser el único factor que complica una transición profesional.
El verdadero riesgo aparece cuando la experiencia no está acompañada de actualización, posicionamiento, visibilidad y capacidad para comunicar resultados. No podemos impedir que existan prejuicios en el mercado laboral. Pero podemos reducir vulnerabilidad frente a ellos.
Un profesional de 45, 50 o 60 años puede tener una trayectoria extraordinaria y, al mismo tiempo, encontrarse poco preparado para competir en el mercado actual si:
La experiencia es valiosa, pero necesita ser traducida al lenguaje del mercado actual.
Volvamos a la metáfora del avión. ¿Cómo podemos aplicarla a una trayectoria profesional frente al edadismo?
Observa qué posiciones están creciendo, cuáles están desapareciendo, qué habilidades se solicitan y cómo está cambiando tu sector.
El mercado suele enviar señales antes de que llegue la crisis. El problema es que muchas veces no queremos verlas.
Evalúa periódicamente tu currículum, perfil de LinkedIn, red de contactos, conocimientos tecnológicos, reputación profesional y claridad de objetivos.
No esperes perder el empleo para ver que llevas años sin actualizar tu propuesta de valor.
Practica entrevistas, aprende a explicar logros, actualiza tus competencias y ensaya cómo responder preguntas sobre salario, edad, adaptación, permanencia y sobrecalificación.
Las conversaciones difíciles se enfrentan mejor cuando ya las has practicado.
Un fondo de emergencia, una red profesional activa, una segunda fuente de ingresos, una especialidad reconocida o un proyecto propio; dará margen para decidir sin desesperación.
La estabilidad profesional no consiste en conservar siempre el mismo empleo, sino en desarrollar la capacidad de volver a generar oportunidades.
Mentores, colegas, antiguos jefes, clientes y especialistas pueden ayudarte a leer mejor el mercado, cuestionar tus suposiciones y acceder a oportunidades que rara vez aparecen en los portales de empleo.
Pedir orientación no disminuye tu experiencia. La vuelve más estratégica.
Después de una entrevista o proceso que no prosperó, pregúntate:
No todo rechazo es discriminación por edad. En ocasiones, lo que interpretamos como edadismo es una propuesta de valor desactualizada, logros poco visibles, expectativas salariales desalineadas o una estrategia de búsqueda que ya no funciona. Reconocerlo no significa negar el edadismo. Significa recuperar aquello que todavía está bajo nuestro control.
“Nunca desaproveches una buena crisis” no significa celebrar la pérdida, minimizar la incertidumbre ni romantizar los momentos difíciles.
Significa utilizar la crisis para revisar aquello que, mientras todo parecía funcionar, preferíamos no cuestionar.
Y una etapa de incertidumbre puede convertirse en el inicio de una trayectoria más consciente y mejor alineada con la persona que eres hoy.
La gestión de nuestra trayectoria profesional puede resumirse en cinco acciones:
No podemos controlar todos los prejuicios del mercado laboral. Tampoco podemos asegurar que nunca enfrentaremos un despido, una reestructuración o una puerta cerrada por nuestra edad.
Pero sí podemos decidir qué tan preparados estaremos para atravesar esa turbulencia.
Tu edad no tiene que convertirse en una sentencia. Puede ser una plataforma de experiencia, criterio, serenidad y capacidad de decisión, siempre que continúes aprendiendo y sepas comunicar el valor que hoy puedes aportar.
Porque no podemos controlar la turbulencia.
Pero sí podemos preparar el avión.
¿Tu trayectoria profesional está preparada para enfrentar la próxima turbulencia?
Gerardo Zaldúa Master Coach, Mentor y Head Hunter Alquimista de Personas
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